Paz Internacional bajo una Ley común, según el Papa

ZENIT, la agencia de noticias del Vaticano, más que significativa e interesante, que pasamos a comentar.

Benedicto XVI ha escrito ya su discurso o mensaje para el día 1 de Enero de 2008, día mundial de la Paz. Una buena porción del mismo la ha subtitulado «Familia, comunidad humana y ley moral ». En ella dice:

"Una familia vive en paz cuando todos sus miembros se ajustan a una norma común : esto es lo que impide el individualismo egoísta y lo que mantiene unidos a todos, favoreciendo su coexistencia armoniosa y la laboriosidad orgánica.

Este criterio, de por sí obvio, vale también para las comunidades más amplias: desde las locales a las nacionales, e incluso a la comunidad internacional ".

Hasta ahí buenas y grandes palabras. La cuestión viene en el "pero": "Para alcanzar la paz se necesita una ley común, que ayude a la libertad a ser realmente ella misma, en lugar de ciega arbitrariedad, y que proteja al débil del abuso del más fuerte […] Pero para lograr que sean verdaderamente eficaces es preciso remontarse a la norma moral natural como base de la norma jurídica, de lo contrario ésta queda a merced de consensos frágiles y provisionales " (negrita añadida).

Todo esto está bien, si nos referimos a los derechos humanos fundamentales (y así se confirma en el artículo completo). Lo que parece más bien es que brinda una redacción de una nueva carta universal de los derechos humanos.

No quiero sacar de contexto la noticia. En el artículo, reitero, se refiere únicamente a la aceptación y aplicación de los DD.HH. en las legislaciones internacionales e interestatales. No hay más. Pero sí que me llama la atención el hecho de llamar a la "ley común" basada en una norma moral. En principio parece loable, pero no debemos olvidar que esto es un amago de ser conciencia del mundo. Y no culpo al Vaticano por ello, si están convencidos de que así tienen que hacerlo, es lógico que lo hagan.

Lo curioso es que es la primera vez que hay una sugerencia de moralidad mundial legislada. Una vez abierto el paso y el camino, si se consigue (que se conseguirá), será más fácil unificar cuestiones morales y religiosas a nivel mundial, y por ley.

 

 

Hay muchos que están tranquilos, como durmiendo. Dicen: "Si la profecía ha predicho la imposición de la observancia dominical, con toda seguridad la ley será promulga " y habiendo arribado a esta conclusión se sientan en una serena expectación del evento, consolándose con la idea de que Dios protegerá a su pueblo en el día de angustia.

Pero Dios no nos salvará si no hacemos el menor esfuerzo para realizar la obra que nos ha encomendado...
Como fieles atalayas, debiéramos ver la espada que viene y dar la advertencia, para que hombres y mujeres no prosigan por ignorancia un curso de acción que evitarían si conociesen la verdad.-RH Extra, Diciembre 24, 1889

 

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